
Las primeras notas sobre el asentamiento humano, se remonta a la época prerromana en el Berrocal del Moro o Casa de los Moros, debido a la aparición de restos de cerámica y un sarcófago antropomorfo. Además de otros asentamientos humanos en los poblados de los Cebadales y otro en los Villares.
Este lugar está ligado a leyenda y evocaciones del pasado. En la cima del Berrocal, permanecen ruinas que pueden ser de algún palomar.

En el montículo que está ubicado se encuentra en el costado occidental en el que se ve una caverna natural en la que habitaban gentes ignotas y fabulosas. Para acceder al recinto habrá que pasar de rodillas por la boca de entrada.
