
Para llegar hasta este lugar deberemos salir y seguir La Calzada romana que viene desde Ledesma, que posteriormente se convierte en cañada de trashumancia.
Tras haber avanzado algunos centenares de metros, observamos que el curso acuático queda interrumpido por un irregular angosto denominado El Tranco. Las corrientes se baten entre las rocas, originando sonoras cascadillas. Orográficamente se produce un escalón que fue aprovechado antaño para la construcción de un molino, del cual apenas quedan restos.

Sin embargo, aunque desportillada, sí resiste la presa que retuvo y dirigió los caudales hacia la desaparecida turbina. Ante ella aún se aprecia un largo cadozo, vestigio de la balsa originaria.

