El Frontón de Tamame

El Frontón de Tamame

Nada más entrar en el pueblo aparece el frontón, quieto en el borde de las eras, como un viejo guardián que lleva toda la vida ahí. Sus esquinas, con ese musgo que nunca se acaba de ir, delatan los lugares por donde apenas golpean las pelotas.

Frontón de Tamame de Sayago

Es un muro sencillo, rectangular, aprovechable por las dos caras. Antes tenía el suelo de tierra y ahora está cementado, pero sigue siendo el mismo punto de encuentro de siempre. Aquí se jugaba a mano y ahora se juega sobre todo al frontenis; cambian los tiempos, pero no las ganas de juntarse y echar un partido.

Arriba, justo en el centro, está ese pequeño agujero que todos conocen. No hace falta exagerar: quien haya jugado alguna vez sabe que más de una pelota ha terminado ahí dentro en el momento menos oportuno.

Frontón de Tamame de Sayago

En lo alto se ve también el “sombrero” de piedra, y en la pieza semicircular —la veleta— se conservan las iniciales y la fecha de construcción. Son detalles discretos, pero forman parte de la identidad del frontón y del pueblo.

Un lugar sencillo, de los de siempre, que sigue teniendo vida.

← Volver a Patrimonio